viernes, 16 de enero de 2026

Reseña de: Asturias 253 el Origen del Mal

 





Asturias 253 el Origen del Mal

José Francisco Olguín Flores

JF Olguín Autor


Asturias 253 el Origen del Mal no es solo una precuela en el universo narrativo de J.F. Olguín Flores; es una exhumación histórica y espiritual que busca responder a la pregunta más aterradora del horror contemporáneo: ¿cuándo comienza realmente una maldición? La obra se presenta como la piedra angular de una mitología donde el tiempo no es lineal, sino una espiral de odio que se repliega sobre sí misma.


La novela sitúa su núcleo en la raíz ancestral del mal, conectando un evento traumático de la Inquisición en 1633 con la cotidianidad fracturada de una familia en la Ciudad de México moderna. El autor utiliza el recurso de la memoria celular y el estigma del lugar para demostrar que las paredes de un hogar no solo contienen recuerdos, sino que pueden actuar como contenedores de una furia calcinada que espera el momento preciso para reclamar su herencia de sangre.


Narrativamente, la obra destaca por un prólogo magistral escrito desde una perspectiva "post-mortem" y trans-temporal. Esta voz, que emana desde la pira inquisitorial, establece un tono de fatalismo poético: el mal no es aquí una irrupción fortuita, sino una consecuencia lógica de la crueldad humana y el fanatismo. Al dotar a la oscuridad de una genealogía clara, Olguín eleva el relato del "poltergeist" común a la categoría de drama épico-sobrenatural.


El escenario, el departamento de la colonia Los Álamos, se consolida en esta entrega como un ente con voluntad propia. Si en otras obras de la saga el espacio es un laberinto, en Asturias 253 es una trampa de tiempo. El autor utiliza una prosa densa, casi táctil, para describir cómo la arquitectura se impregna de lo invisible; el lector no solo lee la oscuridad, la siente como una presión térmica y una distorsión en el aire.


Uno de los puntos más provocadores de la novela es el tratamiento de la entidad como un virus de odio. A través de una investigación que roza lo detectivesco y lo esotérico, la obra explora cómo el mal se infiltra en las fisuras de la unidad familiar, utilizando el amor y la protección como herramientas de manipulación. Aquí, la posesión no es un acto de fuerza bruta, sino una infiltración silenciosa basada en la "justicia" torcida de un espíritu que fue despojado de todo.


La escritura de J.F. Olguín en esta entrega se percibe más ritual y ambiciosa. Abandona la estructura clásica del susto para centrarse en la construcción del asedio. El ritmo es deliberado, permitiendo que la atmósfera de inevitabilidad se asiente en el lector, creando una sensación de encierro que trasciende las páginas del libro.


Más allá de los fenómenos inexplicables, Asturias 253 el Origen del Mal plantea una reflexión profunda sobre la identidad y la herencia. Sugiere que todos habitamos, en cierta medida, las ruinas de quienes estuvieron antes, y que la única forma de enfrentar la oscuridad no es negándola, sino nombrándola.


El resultado es un texto perturbador y necesario dentro del género; una obra que no busca entretener, sino exorcizar el pasado, transformando el horror histórico en una advertencia viva sobre la fragilidad de lo que llamamos hogar. Es, en definitiva, la llave que abre el conjuro ancestral de una familia que descubrió que el infierno no está debajo de nosotros, sino en el origen de nuestra propia historia.


JF Olguín, no escribo para entretener, escribo para exorcizar.



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