La Ouija
La tabla de madera, gastada y con las letras a medio borrar, descansaba sobre la mesa. No había amigos, solo yo y el silencio de una noche que parecía devorarlo todo. La curiosidad, esa vieja trampa que siempre nos acecha cuando la soledad aprieta, me había llevado a esto. Mis manos temblaban, no por el frío, sino por una anticipación que helaba la sangre. Coloqué las yemas de los dedos sobre el planchette, sintiendo la textura áspera de la madera contra mi piel.
El aire en la habitación se volvió pesado, denso, como si el tiempo se detuviera. "Abuelo, ¿eres tú?", pregunté, mi voz un susurro apenas audible que parecía rebotar en las paredes desnudas.
El planchette comenzó a moverse. Lentamente, sin que yo lo empujara, con una suavidad perturbadora. Un frío glacial recorrió mi columna vertebral. Se deslizó hacia la 'S', luego la 'I'. Sí.
Una oleada de alivio, una falsa sensación de paz, me envolvió. Pero era una ilusión. En los días siguientes, el alivio se transformó en un terror sordo. Cosas extrañas empezaron a suceder. Los objetos cambiaban de lugar. Susurros ininteligibles llenaban el pasillo en la madrugada. La casa, antes un refugio, se convirtió en un laberinto de sombras amenazantes.
No era mi abuelo. No había contactado a nadie de mi sangre. La verdad emergió lentamente, como un cadáver que sale a la superficie. Había abierto una grieta, un vórtice en el umbral de las sombras, y algo más había cruzado.
La respuesta llegó después: Lilith. La madre de los demonios, la que acecha en la oscuridad y roba el aliento de los niños. Ella no buscaba consolarme; buscaba mi alma.
Desde entonces el departamento consumió mi vida lentamente. Sentía su presencia en cada rincón oscuro. Entre las sombras del pasillo, veía su silueta retorcida. Tomaba distintas formas para acecharme: a veces un gato negro de ojos vacíos, otras una figura alta y delgada que se disolvía al mirarla fijamente. Nunca imaginé que un simple juego, una búsqueda de consuelo en la soledad, abriría la puerta al mismísimo infierno en mi propio hogar.
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